La catedral
La unión perfecta entre románico y gótico se inicia hace mucho mucho tiempo, 1135. A San Giorgio y San Maurelio se les dedica este "duomo" por ser los patrones de la ciudad y yo estoy encantada de que no tengamos que pagar por ver esta preciosidad (no como en Florencia, os adelanto que pagar por la cultura arquitectónica está a la orden del día).
Horarios:
Días laborables: 7.30-12.00 / 15.30-18.30
Días festivos: 7.30-12.30 / 15.30-19.00
El pórtico principal (con columnas del XII) tiene escenas del Nuevo Testamento románico y del Juicio Universal gótico. Fue la primera catedral con un estilo así de diferente del español que vi en toda mi vida; es cierto que Historia del Arte y de la Arquitectura me persiguieron insaciables los primeros cursos de la carrera, pero ver en vivo y en directo un "duomo" italiano fue muy guay.
Lo más llamativo de su interior son las lámparas de cristal... ATENCIÓN puede que vivas una experiencia mística indescriptible (puede que estas cosas solo me pasan a mí) si vas a la última misa del día y ves la catedral encendida. Tan alta, tan grande y a la vez tan cálida. Con esos cánticos en italiano que suena a lengua antigua o a latín y entonces te imaginas en una novela medieval y piensas "¿cuánta gente habrá rezado aquí dentro? ¿por quién lo harían?"...
En fin, que la capilla Sixtina de nuestro Miguel Ángel inspiró a Bastianino para su fresco de la bóveda del ábside y que la mayoría de los techos están cubiertos por mallas protectoras debido al terremoto de mayo de 2012.
Y que en la plaza de Trento y Trieste está la perspectiva más mítica de Ferrara, con las tantísimas columnas diferentes, con sus galerías porticadas y sus tantas mini tiendas, y con el campanario inacabado al fondo.
Te va a gustar retarte por conseguir la foto perfecta de la fachada en un día de nubes o el ángulo perfecto que capte los brillos del cristal cuando hace sol. Te va a gustar porque a mí me encanta (y eso que todavía no sé sacarle todo el partido a mi nueva cámara).
Por cierto, que no se te olvide que "quedamos en el duomo" se convertirá en muletilla, es el punto de encuentro de todo el mundo en Ferrara y se llena de vida por las noches cuando los dedos no se te engangrenan por el frío.
Estas dos últimas fotos me encantan por lo inusuales y lo raras que son a su vez. Nunca había visto sillas (y así de bonitas) en lugar de bancos en una iglesia, ni audioguías que rompan con tanta normalidad la armonía de lo arquitectónico como éstas últimas con las que por un euro te lo explican todo mucho mejor que yo. O eso creo.

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