Bologna
Estás a 30 minutos y 4'60€ de Bologna así que será casi imposible que no la visites más de una vez.
Además es lo más cerca que tienes un aeropuerto, el Guglielmo Marconi, con muchos muchos destinos vía Ryanair que harán las delicias de cualquier viajero ahorrador. Desde aquí hay vuelos a: Alicante, Barcelona, Gran Canaria, Ibiza, Lanzarote, Madrid, Málaga, Palma, Sevilla, Valencia y sí, Vigo... ¡¡directo!! Aparte de otros destinos europeos.
Lo único que puedes hacer es pagar 6 eurazos por el Aerobus hasta o desde la estación de trenes.
Pero hablemos de la ciudad.
Tiene una de las más antiguas universidades de Italia (1088) en la que pararás obligatoriamente. Es muy chulo ver las clases tal y como estaban en aquellos años en el Archiginnasio de Bologna. Este palacio acoge además de la Biblioteca Comunal y muchísimos escudos (7000) que recuerdan a todos los estudiantes que pasaron por allí, el Teatro Anatomico.
En Bologna es casi imposible pasear sin hacerlo bajo sus infinitos pórticos. Se dice que fueron construidos a posteriori por la demanda de habitaciones para estudiantes de la universidad. La gente ampliaba sus casas hacia la calle y ganaba un alquiler más.
El ambiente universitario está por todas partes. Hay conciertos en la calle, grafitis reivindicativos en los muros de las facultades, muchas laureas (fiestas de graduación en las que se corona al estudiante con hojas de laurel)...
Otro de los atractivos turísticos y seña de identidad de la ciudad son sus altísimas torres. Entre el siglo XI y XIII se construyeron unas 80-100 torres, estas pertenecían a familias que querían demostrar su poder construyendo la torre más alta, pero en la actualidad se conservan solo dos, una de las cuales se puede visitar por 3€, la Torre Asinelli. Son 498 escalones y unas vistas de toda Bologna. Te irás acostumbrando a entender que, aunque eran excelentes arquitectos, los italianos tenían ciertos deslices estructurales por los que casi todas sus torres están un "poco" torcidas.
Como no podía ser de otra forma, aquí también hay muchas iglesias. Las dos más importantes son la catedral de San Pietro (que curiosamente tiene un plano secundario respecto a la otra) y la Basílica de San Petronio.
El duomo de Bologna, no surge tras la plaza de la ciudad como en tantos otros lugares de Italia, aquí está en una de las larguísimas avenidas que te encontrarás al salir de la estación de tren o bus. Pasa casi desapercibida si caminas bajo los arcos.
La que sí tiene importancia, por lo curioso de su fachada y por estar frente a la Piazza Maggiore es la basílica. Está en el punto neurálgico, rodeada de palacios como el comunal, la famosa Fontana di Nettuno, bibliotecas y museos. Quería superar, durante su construcción en el siglo XIV, a la basílica de San Pietro en Roma, pero aunque no lo consiguió, es la quinta iglesia más grande del mundo. La fachada, incompleta, o el rayo de luz que ilumina el meridiano que la corta en su interior, la hacen todavía más peculiar.
Siguiendo con las iglesias, no te podrás perder el 4 en 1 de la Basílica Santuario de San Stefano. Antiguamente eran siete, pero ahora se habla solo de la iglesia del Crucifijo (valiosas obras de arte), el Calvario o de la Santa Cruz (baptisterio románico), San Vitale y Agricola (la más antigua de la ciudad) y San Sepulcro (12 columnas que rodean la reproducción del sepulcro de Cristo). Fue una de las cosas que más me impresionó después de haber visitado Bologna más de cuatro veces, tan de piedra, tan fría, tan original, con ese encanto de iglesia románica sobria y vacía que la hace preciosa y mística.
Otra de las curiosidades boloñesas, está en el Palazzo della Podestà. Aquí. Si se colocan dos personas en los vértices opuestos del patio cuadrado que forma el cruce de dos calles, en el interior del palazzo, pueden escucharse los murmullos con total claridad. También, la tradición mística y exótica de Nettuno, lleva a muchos universitarios a rodear la Fontana di Nettuno dos veces en sentido opuesto a las agujas del reloj, para así aprobar sus exámenes.
Y para comer, pizza al taglio en cualquier puestecito de poco glamour o el Mercato di Mezzo, donde hay varios puesto de pasta, pescado, piadinas... y mucho sitio donde sentarse y descansar. También puedes optar por un aperitivi con spritz en cualquier calle de la ciudad.
¿Salir en Bologna? Está claro que hay más opciones que en Ferrara, que tiene una oferta cultural más grande: conciertos, festivales, ferias... y está más adaptada a la vida universitaria. Erasmusland (alternativa más barata y más eficiente que la ESN) propone tandems, cine italiano y fiesta de la sangría casi todas las semanas; organiza más viajes y más variados y tiene descuentos palpables en tiendas de ropa, peluquerías, hostales y restaurantes. Así que no sería algo descartable dedicar cualquier noche de la semana a hacer algo diferente aquí.

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