Roma

22:13 Sabela 0 Comments


La eterna Roma llega en diciembre para mí (bastante tarde) y me deja con la mandíbula desencajada durante cuatro cortos días.
No hay pautas, ni orden (aunque órdenes muchos), ni tampoco una TopList; Roma se vive en cada calle y cada calle es la que te lleva a cada monumento y cada monumento te teletransporta a otra época y sientes lo mágico de esta ciudad.

Vayamos por partes. Las más generales:
- Transporte para llegar: desde Ferrara y por la friolera de 1€ ida y 1€ vuelta con nuestro amado Flixbus, llegué a Roma en casi 6 horas hasta la estación de autobuses de Tiburtina.
Megabus también tiene trayectos baratos, pero desde Bologna.
¿Trenes? Con antelación en la desconocida Italotreno (también desde Bologna) que te puede salir por 9€ ida y otros 9€ vuelta. Trenitalia siempre te querrá timar con precios por encima de los 20€.

- Moverse por la ciudad: para distancias largas, metro (1,5€ el billete). Para distancias medias, bus; y te enteras un poco de por dónde te está llevando, viendo de paso algún que otro monumento... ¿se puede ir en bus urbano sin pagar? Se puede, que no se debe, y mucha gente lo hace así, eso a tú elección.
En mi caso preferí dejarme las suelas de los pies e ir con calma de un sitio a otro. Creo que es la mejor opción para ver la Roma de verdad.

- Alojamiento: como para todo, hay que buscarlo bien. Los hoteles en temporadas alta y media suelen aprovecharse de los turistas, pero Airbnb, creado por personas, no varía tantísimo de precio y siempre puedes encontrar una buena opción (deberían hacerme embajadora).

No voy a contar nada nuevo en cuanto a sitios típicos turísticos que ver: Fontana di Trevi, Coliseo, Foro Romano y el resto de Foros, Arcos (todos los que haya), Termas de Caracalla, Piazza Spagna (siempre en obras), Panteón, Piazza Navona, Boca de la Verdad, Piazza del Popolo...
Apartado propio deberían tener todas y cada una de las iglesias de Roma que, desde la más majestuosa de todas (Basílica de San Pietro) a las más pequeñas (San Pietro in Montorio) merecen toda tu atención.

Eso sí, va a haber planning por días:
DÍA 1:
La ilusión del novato y la poca experiencia del turista en Roma, quise verlo todo. Visité la Boca della Verità, la iglesia de Santa Maria in Trastévere, la Chiesa Nuova (impresionantemente dorada por dentro), Piazza Navona, Panteón, Fontana di Trevi, jardines del Quirinale, San Carlino alle quattro fontane, galerías Trussardi y tiendas de moda, Piazza de Spagna, Piazza del Poppolo y Castel Sant'Angelo.
Completito el día, sí señor.



DÍA 2: 
Recomendación para uno entero de los días en Roma: Ciudad del Vaticano. Museos y Basílica, si te gusta el arte te parecerá que un día no es suficiente (yo me habría quedado a vivir en San Pietro). Los museos para jóvenes cuestan 8€ y la basílica es gratuita, eso sí, hay controles y detector de metales a la entrada así que olvídate de llevar tupper con tenedores (experiencia propia).

DÍA 3:
Otra recomendación es que uno de tus días en Roma sea la parte de ruinas: Coliseo, Arcos, Foros y Teatro Marcelo. Merece la pena dedicarles ese tiempo porque, sobre todo el Foro Romano, es muy amplio y tiene muchos recorridos y cosas que ver.
Hay que tener en cuenta que si viajas a principios de mes y más aún, si coincides con el primer domingo de mes, los Museos Nacionales italianos son gratuitos. Esto incluye Foro, Palatino y Coliseo, los cuales por separado serían 12€ o 14€ anticipada por internet.

DÍA 4:
Con las piernas agotadas, "solo" nos faltaban las termas y toda la parte del sureste: Circo Massimo, San Giovanni in Laterano, Santa Maria degli Angeli y Sant'Ivo alla Sapienza (entre otras).

Estudiar arquitectura es lo que tiene, que llevas años y años detrás de libros de Historia del Arte y cuando te plantan delante del Panteón te quedas sin palabras... no te puedes imaginar el diámetro de sus columnas y la sensación de paz que transmite la luz entrando por el óculo hasta que estás allí. Igual que con el Coliseo, cansada de verlo en las películas pero de repente llegas y te enteras de que se llenaba de agua y había luchas en barcas, de que hay capiteles corintios en el suelo y nadie les presta la menos atención, que hay nombres grabados en los ladrillos. También me pasó en los Museos Vaticano, que me sobrepasó tanta belleza, ver que a Laoconte se le marcan las venas de los brazos o que al final lo más famoso de la Capilla Sixtina te decepciona demasiado.

Hay que sentirse minúsculo en las Termas de Caracalla (por solo 3€), tomar un helado en Piazza Navona, visitar San Carlino alle quattro fontane, subir al Castel Sant'Angelo o permitirse un aperitivi en el barrio moderno de Trastévere. Y bueno... quién sabe si te puedes permitir un viaje en Vespa para sentir la verdadera esencia italiana sobre dos ruedas. No es caro y hay muchos locales rentscooter que no piden fianza o no es tan alta como si alquilas un coche e incluyen cascos y seguro a terceros, eso sí, hay que tener experiencia porque la fama se la han ganado a pulso.

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