Venezia
Hay lugares a los que no me importaría volver porque siempre descubro algo que me enamora todavía más, y uno de ellos es Venezia.
Recuerdo nuestra primera vez como si fuese ayer. Es el destino romántico por excelencia de Italia y una de las ciudades más visitadas del país así que tenía muchísimas ganas de ver canales, gondoleros y arquitectura.
El viaje en tren (1 hora y media) por 8,6€ ida y 8,6€ vuelta se me hizo corto, igual que el vaporetto (solución "económica" para visitar los canales en lugar de las famosísimas góndolas que no bajan de 80€ por 20 minutos) que cogimos nada más llegar.
Hay que tener ojo a la hora de elegir el viaje en vaporetto e informarse bien porque os puede salir igual de "mal" que a mí: una de las rutas, la más bonita, va por todo el Gran Canal hasta la piazza San Marcos; la otra, tiene el mismo final pero el recorrido es por fuera de la isla, o sea, mar abierto. Fueron 7€ y vimos de lejos algunas de las pequeñas islas que rodean Venezia.
Se fundó en el año 500 y está formada por 118 islas, hay cementerios, Burano y Murano (vidrio en bodegas artesanales), iglesias, universidades... Lo más famoso de Venezia es la Piazza de San Marcos, su basílica con 5 cúpulas y el Palacio Ducal.
Es una plaza majestuosa y enorme, llena de cafés imposibles como Florian y edificos históricos. Está llena también de palomas, y te ofrecerán comida para que las alimentes unas mil veces.
Lo ideal es perderse. Desde la estación de tren que está nada más salir del puente para llegar a Venezia hay carteles que te indican siempre cómo ir a San Marcos y el Ponte Rialto. Una vez que ya has llegado al epicentro, muévete sin rumbo. Muchas calles acaban en canales y tendrás que volver sobre tus pasos para encontrar el puente más cercano, pero de eso se trata descubrir una ciudad.
Esta vez también tiré de tupper y comí al borde del Gran Canal, pero puedes encontrar algún restaurante asequible o sitios de pizza al taglio.
Venezia está dividida en barrios: Castello, Canareggio, Santa Croce, San Marcos, San Polo y Dorsoduro. La parte menos "conocida" y más tranquila, está hacia el este cerca del Arsenale. La ropa tendida de una casa a otra, calles estrechísimas, comercios de barrio y esa belleza típica descuidada.
Las góndolas decepcionan. Hollywood nos lo ha pintado de color de rosa y siempre había una sola góndola con un par de enamorados que era la única del canal, el gondolero bigotudo cantaba serenatas y vestía a rayas con sombrero de paja y lazo rojo y los novios se pedían matrimonio sobre el agua... La realidad es muy diferente: para empezar intentarán timarte si notan que eres extranjero, pero regatea hasta que se ajuste a tu presupuesto; los gondoleros no cantan (al menos las veces que he estado yo) y van tan abrigados que a veces no lo parecen; los canales se llenan de barcas y hay tráfico como en hora punta... eso sí, la envidia de las peticiones con anillo y los besos siempre están ahí.
Otro atractivo veneciano son las exposiciones, galerías y bienales de prestigio de arte y arquitectura que atraen a turistas de todo el mundo.
La Biennale di architettura di Venezia, creada en 1980, es una muestra de las propuestas universales respecto a este tema: performances, pabellones e instalaciones de grandes arquitectos y de jóvenes promesas. Este 2016 tendrá lugar bajo el mando del Pritzker chileno Alejandro Aravena, entre los días 28 de mayo y 27 de noviembre; y llevará como título "Reporting from the front".
También te va a gustar visitar el ospedale San Giovanni e Paolo o la famosísima Acqua Alta: un librero peculiar y dos gatos, tiene góndolas en su interior, bañeras llenas de libros de la ciudad, un acogedor rincón al borde del canal y el patio con su escalera de libros para la deseada foto.
"Venezia es como comerse de golpe una caja entera de bombones de licor" dijo Truman Capote.
Te va a gustar, porque es un cuento y hay canales, todo es majestuoso y artístico y mágico, las contraventanas son de colores, los capucchino con mucho estilo, las máscaras brillan aunque no sea febrero... y porque vas a querer volver una y otra vez.

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