Verona

16:49 Sabela 0 Comments

Primer viaje por Italia, y en el primer cuatrimestre casi todos por el norte.
Para llegar, y aunque parezca contranatural, fuimos en tren con trasbordo en Bologna (aunque ésta quede más habia abajo), y el viaje nos costó: 11.8€ ida 11.8€ vuelta (ver página de trenitalia) y duró 2h y media.

Verona es una ciudad pequeña, que está cerca de la frontera con los Alpes, del lago di Garda y allí tuvieron su historia Romeo y Julieta. Quizás fue mi impresión pero yo vi amor por todas partes.
Abajo, el muro de los enamorados, en la casa de Julieta, donde se escriben dedicatorias o se dejan notitas de amor y una novia recién casada (vi a tres), orgullosa de su anillo.

Hay muchos elementos artísticos de gran interés que conviven en menos de 200 km cuadrados. Obras romanas (Arena o "mini coliseo" donde se siguen representando obras, el teatro o la puerta Borsari), calles medievales y palacios renacentistas.
La plaza de las Hierbas, donde estuvo el foro, es el centro neurálgico de Verona. Cuando fui, a finales de septiembre (días largos y mucho sol), había un mercado de comida allí. Me encanta el color que transmite la fruta, la verdura y los souvenirs que se venden en los mercados, y me encanta también fotografiarlos. Siempre están llenos de vida y alegría, de gente que va de un lado para otro.
Hay también muchos palacios que cuentan historias de riqueza y poder, y otro tanto de iglesias (como en toda Italia, en realidad) como: el duomo, Santa Anastassia, San Fermo, San Jorge...









Con un día es suficiente (como la mayoría de las pequeñas ciudades italianas) si no quieres profundizar ni entrar en museos o exposiciones.
La estación de tren está al suroeste, pero hay muchas indicaciones así que en menos de 15min estarás en la Piazza Bra con todos los edificios históricos más importantes: Portoni della Brà, Palazzo Gran Guardia, Liston, Palazzo Barbieri y el Arena.

Yo, estudiante erasmus que busca lo económico, llevé mi tupper y comí con las mejores vistas de la ciudad desde el Castel San Pietro. Está en la colina que se levanta desde el teatro romano, tras cruzar el río Adige por el Ponte Pietra. Hay que subir unos cuantos muchos de escalones para llegar arriba, pero merece la pena.

También es bonito visitar el Castelvecchio y cruzar su puente de ladrillo desde el que se enmarca Verona como en la última foto.


Es un viaje corto pero intenso, que debería ir acompañado de un día de sol para poder apreciar todos los matices coloridos de sus calle, las contraventanas, las frutas del mercado, los reflejos del río, las vistas desde la colina y los detalles de las iglesias que, confieso desde ahora, son mi debilidad en cualquier ciudad.


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